Cada persona vive la secundaria a su manera. Puede que hayas estado siempre en la misma escuela, que te hayas cambiado, que hayas tenido que recursar algún año, o que todo haya fluido sin tropiezos.
En cualquiera de los casos, seguro viviste momentos intensos: amistades, aprendizajes, frustraciones, logros y desafíos en la convivencia.
Ahora que estás por cerrar esta etapa y empezar a pensar qué querés hacer —estudiar, trabajar, seguir buscando tu camino—, todas esas experiencias cobran otro sentido.

